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Entrevista en el DV 10 enero 2016

Pedro Muñoz- Baroja, Director y cofundador de BerriUp.«Hoy en día el emprendedor está todavía un poco solo en Gipuzkoa. Faltan iniciativas privadas». Pedro Muñoz dejó la gerencia en una empresa del sector del automóvil para convertirse en un trampolín para una nueva generación de empresarios

Pedro Muñoz Baroja (San Sebastián, 1973) llevaba casi veinte años inmerso en el sector industrial cuando el mundo de los emprendedores y los problemas a que se enfrentaban empezaron a fraguar una idea en su cabeza. Detectó que había proyectos muy buenos a los que les faltaba una efectiva puesta en escena en el mercado, así que hace menos de un año creó en Donostia junto a Pablo Ayala y Álvaro Bilbao BerriUp, la primera aceleradora de startups en el País Vasco, que desarrolla programas de cuatro meses en los que proyectos de corte innovador reciben todos los apoyos necesarios para convertirse en empresas propiamente dichas. Han recibido decenas de proyectos.

– ¿Cómo cuáles? Cíteme un par…

– Desde una baliza que le colocas a un niño de forma que sus padres pueden controlar dónde se encuentra desde el móvil hasta una impresora que cocina en 3D.

– Ha creado una empresa nueva para ayudar a otras empresas nuevas. En estos tiempos que corren casi parece un acto de fe. …

– Pero al final no es que BerriUp les ayude, nosotros somos facilitadores. Por ejemplo, encontramos inversores a esos proyectos. Nosotros no tenemos el dinero, nos dirigimos a inversores para que inviertan. Traemos mentores: gente experta que ha emprendido, que ha montado una empresa y que tiene experiencia viene a tutorizar a los emprendedores. Y vienen profesionales de primer nivel de distintos ámbitos: de marketing, de finanzas, del mundo legal, a dar esa formación para que tengan todas las claves. Realmente nosotros gestionamos toda esa unión para prepararles de cara al mercado.

– Trabajaba en la industria ¿cómo se le ocurrió montar BerriUp?

– Sí, era gerente en una pyme guipuzcoana y llevaba ya nueve años cuando me empecé a interesar por el mundo del emprendimiento. Me enganchó, vi que se podía hacer algo y en un momento dado, con cuarenta años, decidí dar el salto. Vi la figura de las aceleradoras en otros países, en España también. Me pareció que en el País Vasco no había algo parecido a nivel privado. Me reuní con muchos emprendedores para ver cómo funcionaba y coincidí con dos emprendedores que tenían la misma idea y nos hicimos socios.

¿Y qué tal el salto? Porque de trabajar con un mercado tan tangible como el del automóvil a recibir a un montón de personas que, imagino, a veces le vendrán con ideas muy locas…

– El comienzo ha ido mejor de lo esperado. Pero yo tengo un poco la sensación de que realmente el mundo del emprendimiento no es tan diferente al mundo de la empresa. La principal diferencia es que las startups o los proyectos nuevos no tienen todavía un modelo de negocio y lo están buscando. Tienen un producto, un servicio, pero no tienen ese modelo de negocio que ya ejecuta la empresa y tienen que encontrar el cliente, el valor añadido que van ofrecerle, la financiación… Lo que sí que parece es que se ha creado un lenguaje y unas expresiones diferentes para uno y otro, como si el emprendedor y el empresario perteneciesen a mundos diferentes. Y no es así. Hay que romper esas barreras..

– Simplemente son una nueva generación de empresas.

– Exactamente. La diferencia es esa. Lo único que les falta es validar su modelo de negocio para pasar a llamarse empresarios.

– Vale, pues hablemos de los que serán los nuevos empresarios. ¿Cómo son?

– ¿El perfil? De los que han llegado aquí la edad media es de 34 años, la mayoría hombres, no sé por qué y, yo lo que sí veo es que no emprenden por necesidad, sino por iniciativa. Son personas que por vocación o simplemente porque tiene una idea de proyecto se quieren lanzar. Y lo importante es que hay que generar entre todos lo que llamamos ese ecosistema emprendedor que haga que gente que quiere dar ese paso vea dónde lanzarse y encuentre apoyo, inversión, gente que les va a ayudar y que se mueve en ese terreno. Hoy en día yo creo que todavía estamos en una situación en la que el emprendedor se encuentra un poco solo.

– ¿Incluso aquí en Gipuzkoa?

– Sí. Hay apoyo público, pero falta quizás más iniciativa e inversión privada. Nosotros nos dirigimos a emprendedores pero también nos dirigimos y buscamos personas que quieran invertir en proyectos innovadores. Y que de alguna forma a través de Berri Up puedan hacer esa inversión sin tener que estar seleccionando, buscando y analizando emprendedores y proyectos y además diversificando el riesgo.

– Siempre se habla de las grandes ideas de los emprendedores. ¿Pero cuál sería un error clásico?

– Por ejemplo, en cuanto a la validación del negocio, muchos emprendedores te dicen: ‘yo ya he estado con un montón de amigos y me han dicho que les encanta mi idea’. Vale, muy bien, pero hecho así, no sirve de nada. Hay que validarlo de otra manera. Y hay una serie de metodologías para ir al mercado y conocer realmente al cliente, sus problemas o las necesidades que puedes cubrir.

– Dicen que una idea de negocio se dinamita cuando tratas con el primer cliente…

– Sí. Lo primero que les hacemos es que vayan a hablar con los clientes pero sin mencionar su empresa o su proyecto, porque al final la gente en general es simpática, es agradable, y te dice: ‘ah, me parece muy buena idea’. Y eso no vale.

– ¿Y hay sorpresas?

– Sí, porque en esa situación el cliente potencial generalmente habla sin tapujos. Otro problema son las ideas muy buenas que no están aún en el mercado. Por ejemplo, el 65% de los padres reconocen que han perdido alguna vez a sus hijos. ¿Pero cuál es el problema? Que ninguno de ellos está buscando una solución. Si quieres vender una baliza que te avisa si el niño ha salido de un radio de cincuenta metros, por ejemplo, hay que generar mercado, y se han dirigido a hoteles, centros comerciales y parques de atracciones para ofrecer espacios seguros. Si lo pones directamente en una tienda la gente no va a ir a buscarlo, tienes que generar mercado.

– Con su propio proyecto ha empezado hace nada, unos meses. ¿Se arrepiente?

– Todo lo contrario, me arrepiento de no haberlo hecho antes. Está muy bien, y además la energía que se transmite por parte de los emprendedores es una pasada. Y cuando trabajas con gente que tiene ilusión y pasión es mucho más agradable.

Entrevista realizada por Lide Aguirre – El Diario Vasco

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