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Tenemos gasolina. Faltan gasolineras

Hay gasolina No hay gasolineras

¿Hay dinero para invertir en Startups en el País Vasco? ¿Hay Startups para poder invertir? Un emprendedor dirá que faltan inversores, mientras que un inversor dirá que faltan proyectos invertibles. Posiblemente, los dos tienen parte de razón. Y yo lanzo otra pregunta: ¿es posible tener un ecosistema emprendedor potente sin una industria inversora acorde?

El País vasco siempre ha sido un territorio de emprendedores. No hay más que ver el gran tejido industrial con el que contamos, con empresas referentes a nivel mundial. Quizás por ello, todos estemos muy concienciados en el apoyo que precisan los emprendedores para el desarrollo de nuevos negocios, nuevas empresas. Solo así podremos mantener los actuales niveles de bienestar, seguir creando y renovarnos.

Pero la forma de emprender hoy nada tiene que ver con la de ayer. La globalización de los mercados y, sobre todo, la revolución de internet han reventado todas las reglas conocidas. Estos factores determinan el acceso masivo a la tecnología, la disminución de todo tipo de barreras de entrada en nuevos negocios y la velocidad a la que tenemos que desarrollar los proyectos. Por tanto, nos enfrentamos a la competencia internacional desde el inicio, a mercados más saturados de productos y servicios y a una clara necesidad de crecer rápidamente para no ser rebasados por otros competidores. Hoy triunfa aquél que domina el mercado, no el que mejor producto tiene.

Esto último es fundamental para entender que, si queremos desarrollar un nuevo negocio, una nueva empresa potente que genere puestos de trabajo de calidad, vamos a necesitar, además de una propuesta innovadora, controlar el mercado, los canales de distribución y los medios por los que le hacemos llegar nuestra propuesta al cliente. Y esto, además del propio desarrollo de producto, va a conllevar un alto coste de comercialización (marketing digital, creación de red de ventas, estructuras comerciales…). Por lo que nos topamos, una vez más, con el ‘cochino’ dinero. Necesitamos dinero para poder lanzar y hacer crecer estos proyectos. Y más concretamente, se necesitan vehículos de inversión profesionales que hagan llegar ese dinero (que parece que hay) a aquellos proyectos y Startups con alto potencial. En el País Vasco, parece que tenemos la gasolina, pero nos faltan las gasolineras.

El último informe de la Asociación Española de Capital Riesgo (ASCRI) sobre la inversión en España durante el año 2016 en Startups ofrece algunos datos interesantes para el análisis: Existen 78 fondos de Venture Capital españoles que invierten en empresas o startups en sus fases iniciales; 12 de ellos son públicos; otros 109 Fondos internacionales operan en el mercado; el 94% de las inversiones realizadas en 2016 vienen de Fondos privados.

Si miramos al País Vasco comprobamos que de los 78 fondos sólo 2 son vascos. Y los dos son públicos. Es decir, no contamos aquí con ningún Fondo de Venture Capital privado. Existen algunos ‘pequeños’ fondos de inversión privados que invierten en Startups (¡no muchos!) y alguno institucional. Pero ningún fondo privado regulado por la CNMV, con su estructura de Capital Riesgo (FCR, SCR…), que conlleve una participación de diferentes inversores, tanto públicos como privados, una gestión profesional de las inversiones, comités de inversores, consejo de asesores… Los que existen están bien, pero no es suficiente.

Cuando se habla del Ecosistema Emprendedor, me cuesta ver algún caso de alguna región o país con altos niveles de emprendimiento donde no exista una industria inversora privada potente, es decir, un grupo fuerte de Fondos de Venture Capital. Un ecosistema es un conjunto de agentes que interactúan de forma coordinada para el impulso, en este caso, del emprendimiento. ¿Podemos considerar que en el País Vasco tenemos un Ecosistema emprendedor ‘potente’ cuando nos falta uno de los agentes fundamentales para impulsarlo? Por muy buenos coches y pilotos que tengamos, no llegaremos muy lejos si no disponemos de gasolineras.

Actualmente, desde las Haciendas, tanto vascas como española, se incentivan fiscalmente las inversiones realizadas por personas en nuevas empresas. La idea es buena y funciona. El problema radica en que, al menos en el País Vasco, hay muy pocas personas que, además de tener dinero, dispongan de la capacidad y tiempo para analizar proyectos, invertir y ayudarles en su desarrollo. En el argot emprendedor, a estas personas se les llama Business Angels. En este sentido, el incentivo a la inversión en el País Vasco tiene una repercusión muy limitada.

Por esta razón, considero mucho más efectivo aplicar estos incentivos fiscales también a las inversiones realizadas por personas en Fondos de Inversión profesionales que, a su vez, inviertan en las empresas. Fondos con capacidad y conocimiento para poder analizar y evaluar correctamente los proyectos y, además, poder apoyarlos con su experiencia y saber hacer. No se trata de inventar nada nuevo. Esto mismo se hace en el Reino Unido, donde, desde hace más de 20 años, cuentan con esos incentivos que han permitido crear y desarrollar numerosas empresas (programas SEIS/EIS).

Por lo tanto, como territorio, si queremos impulsar el desarrollo de nuevas empresas, que generen puestos de trabajo y riqueza, además de apoyar a los emprendedores en sus primeras fases, debemos contar con herramientas para ayudar desde el lado de la inversión, permitirles crecer y desarrollarse y no depender tanto de los fondos foráneos. De lo contrario, corremos el riesgo de que estos emprendedores prefieran trasladarse a otros lugares donde tengan un acceso más directo a estas fuentes de financiación. Conozco varios casos. Se trata de un asunto estratégico y fundamental que nos influye a todos. Tenemos los mimbres y las herramientas adecuadas para hacerlo. Para invertir en nuestro futuro.

 

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