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La productividad del futuro

Alesander Robleño

La trayectoria de Alesander, CEO OMNIS eSports, está ligada al emprendimiento en el sector de tecnologías de la información y a los deportes electrónicos.
Alesander es un exjugador profesional de deportes electrónicos y graduado en Liderazgo Emprendedor e Innovación (LEINN) por Mondragon Unibertsitatea especializado en desarrollo de equipos de alto rendimiento, negocios de base digital e Industria 4.0.


Según el Foro Económico Mundial, en el año 2030, el 85% de las profesiones con mayor demanda no existen en la actualidad. Cuando echamos la vista atrás, resulta evidente el impacto que te ha tenido el desarrollo tecnológico en nuestras vidas. Cuesta imaginar el día a día sin teléfono móvil o sin correo electrónico, por ejemplo. Si bien otras tecnologías, como el VHS o DVD, que en su día supusieron una revolución, son más clasificables como «retro» o «vintage» que como revolucionarias.

El desarrollo tecnológico es imparable, cuando tratamos de extrapolar lo que ha supuesto en los últimos años pensando en lo que puede suponer en el futuro. La automatización de procesos, la robotización o la inteligencia artificial, entre otros, han venido, aparentemente, para quedarse. El aspecto en el que más incidencia tienen es una palabra con la que vienen bombardeándonos los medios en los últimos tiempos: Productividad.

Más productividad es hacer más con menos, es conseguir mejores resultados en relación a cada factor utilizado como pueden ser, capital, trabajadores, tiempo, herramientas, etc. Una mayor productividad supone un ahorro de dos recursos claves, ahorro de costes y, por lo tanto, dinero y, por otro lado, ahorro de tiempo.

El tiempo es un bien escaso, el único que no podemos comprar. Por otro lado el dinero no deja de ser el consenso sobre el que medimos el valor en la sociedad. Cuando se habla de las profesiones del futuro, suelen aparecer aquellas profesiones relacionadas con los productos o servicios que nos acercan a ese escenario de mayor productividad, las que harán que tengamos más tiempo y dinero. Lo habitual es que al hablar de futuro, hablemos del ámbito tecnológico y en áreas como la robótica, programación, inteligencia artificial, energía.

No seré yo quien reste importancia a estos sectores, está claro que a su alrededor se van a generar industrias en el futuro. Son sectores estratégicos que ninguna sociedad puede ignorar por el impacto que, se supone, van a tener en la sociedad. Lo que me sorprende es la poca atención que se dedica a las consecuencias en comparación con la causa. Hablamos de tecnología y de como vamos a ser más productivos y por lo tanto tener más tiempo y más dinero, pero no hablamos de que vamos a hacer con ello. Pienso, por la parte que me toca, que industrias como el entretenimiento o la educación tienen por delante retos increíbles. Desde mantenerse al día con el desarrollo tecnológico, los nuevos hábitos de consumo y necesidades de la sociedad, a diseñar productos que encajen con como estará configurada esa nueva sociedad.

Mirar al futuro es siempre complejo y la cantidad de predicciones fallidas por expertos y tecnólogos, mucho más preparados que yo, me hace tener los pies en la tierra. Muy probablemente cualquier predicción que pueda hacer está condenada a fallar, a ser un disparo al aire. Pero sí que tengo claro que focalizar exclusivamente una de las caras de la moneda solo nos limita a la hora de crear y buscar soluciones que encajen en la complejidad de ese puzzle llamado futuro.

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