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Startup BOOMERS

Amaia Legorburu

Amaia es Mentora de BerriUp,
Licenciada en Derecho con Especialidad Económica por la Universidad de Deusto y especializada en el área tributaria, Amaia cuenta con una larga trayectoria como asesora fiscal.


Ama, ¿Cuándo sea mayor, podré ser lo que yo quiera?

Es una pregunta que me hace mi hija de 5 años con cierta recurrencia. Por supuesto, mi respuesta es que, con mucho esfuerzo, podrá lograr aquello que se proponga. Sin ninguna duda.

Para que nuestros hij@s alcancen sus metas, es necesario que sean rebeldes. Sí, rebeldes, inconformistas, inquietos, que sueñen a lo grande, que aspiren a comerse la vida a bocados… y que fracasen. 

Será inevitable que lo hagan, siendo preciso que aprendan a gestionar la frustración que genera la derrota y la decepción. El fracaso será la base del aprendizaje para volver a empezar, tanto en su vida personal como en la profesional. 

Seamos honestos, nadie quiere fracasar, y obviamente, tratamos por todos los medios de no hacerlo… pero desgraciadamente, es inevitable. El reto está en conseguir que saquen algo en positivo de la experiencia y obtengan nuevos recursos para que, una vez lamidas las heridas, resurjan de entre las cenizas.

Llevando todo lo anterior a un contexto empresarial, se trata de un reto que debemos compartir los padres y las madres de estos niños y niñas, con las escuelas, donde en mi opinión, deberían realizar un mayor esfuerzo para acercar los valores y la educación económico-financiera a niños que, generalmente, llegan a la universidad muy alejados de la realidad empresarial que les rodea.

Hagamos un esfuerzo y dejemos que los niños solucionen sus conflictos. Enseñémosles que, en ocasiones, la solución a estos problemas está en la colaboración y el trabajo en equipo. Demostrémosles que no existe una única respuesta a las preguntas y, sobre todo, que se atrevan a decidir, aunque hacerlo conlleve equivocarse.

Incentivar la innovación y emprendimiento desde la infancia, dotándoles de herramientas para que sean más críticos y creativos, permitirá a la siguiente generación tejer los mimbres de un robusto ecosistema emprendedor.

Si como adultos conseguimos que los niños de hoy tengan una actitud crítica y rebelde, estaremos educando a una futura generación de emprendedores. Quizás no serán la generación del babyboom, pero… ¿Y si entre todos conseguimos que sea la generación del Startup BOOM?

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