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El tiempo de empreder

Patxi Casal

Gerente de Alzola Basque Water.


Fue el Duque de Medinaceli, el que comentó que “nuestro Rey se hace más grande cuanta más tierra pierde bajo sus pies”, refiriéndose a Felipe IV, el cuál se puso el título de “el Grande” cuando perdió el territorio de Portugal con la restauración de su independencia el 1 de Diciembre de 1640.

Leí esta frase hace más de 25 años cuando daba comienzo a mi primera andadura como emprendedor y desde entonces siempre la he tratado de aplicar en cada momento para intentar no cometer el mismo “error”.

Lo cierto, es que ha ido variando en mi magín su significado en función de los años, dado que al principio el tiempo no tenía el valor que ahora con la edad realmente le doy. Soy consciente de que cambiamos tiempo por dinero cuando trabajamos, y que es lo único “el tiempo” lo que nunca podremos comprar con dinero.

Cuando alguien decide emprender normalmente es el fruto de un único momento de inspiración, de ilusión y de decisión de hacer algo fuera de lo normal, extraordinario en su génesis pero impredecible en su desarrollo futuro.

Es muy importante que no se cometa el error de pensar que nuestro proyecto antes de ser presentado, debe de ser perfecto y sin fisuras. Es como si quisiéramos tener un hijo, y previamente a que ande, quisiéramos que ya lo supiera todo. No es posible, y además si nos obsesionamos con la idea de la perfección, nunca lanzaremos un proyecto, ni por supuesto tendremos un hijo. 

Los proyectos al igual que nuestros hijos, dependerán de su entorno, y siempre van a existir variables que no podremos controlar, debemos de ser conscientes de ello, y asumirlo de forma objetiva. Es parte de la labor del Emprendedor, y además la parte que nos hará estar permanentemente vigilantes y pendientes de que nuestra “criatura” vaya por el mejor camino posible. 

Cuanto menos tiempo tardemos en darnos cuenta de si un proyecto va a ser posible o por el contrario va a fracasar, mucho mejor, porque como os decía, valorar el “tiempo” es fundamental para no dejarnos la ilusión por el camino, ya que aceptar el fracaso -si es que es el caso- tiene que ser algo natural y que conviva de forma racional con el Emprendedor.

La mayoría nos conformamos con creces si nuestros hijos practican deporte sin necesidad de que sean números uno, de igual manera la mayoría de los proyectos pueden sobrevivir si les dedicamos esfuerzo y tiempo continuado, ya que generalmente se abrirán paso de forma natural entre sus iguales. Sé que cuando se emprende queremos ser los mejores y los que más triunfos alcancemos -a veces ocurre- pero para poder ser de los mejores hay que desarrollarse con energía, sencillez y humildad desde el principio y de forma mantenida. Con esa receta nadie se escapa de tener éxito siempre, porque muchas veces se confunde lo importante, y “lo importante” casi siempre es lo siguiente, ya que si nos equivocamos puede hacer que se pierda todo lo conseguido hasta ese momento.

En fin, solo quería deciros que el tiempo es nuestro bien más limitado, pasa muy rápido, y perderlo haciéndonos “grandes” en detrimento de la ilusión, la sencillez, la humildad y el agradecimiento, no merece la pena si lo que pretendes es emprender de verdad para sentir de corazón que no hemos desperdiciado nuestro tiempo.

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