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Imaginación y gestión emocional para la supervivencia de nuestras empresas

Susana Zaballa

Economista, MBA por ESIC, consultora en firmas nacionales e internacionales durante más de 10 años y fundadora de su propia consultoría en 2013. Es instructora acreditada de Mindfulness Based Stress Reduction e instructora de Mindfulness por el instituto de psicología integral, Baraka.


¿Recuerdas cómo te recuperaste de tu última caída? O ¿cómo superaste una enfermedad seria? Seguramente sufriste un proceso parecido a este:  estado de shock, negación, aceptación y afrontamiento, identificando qué se ha perdido y qué se puede hacer. Una amiga mía escribió su primer libro «gracias» a una pierna rota. 

La situación que vivimos es muy parecida a un accidente fortuito. No tenemos control ni sobre lo que está ocurriendo ni sobre lo que va a ocurrir, solo tenemos miedo y dolor. Algunas empresas, ya han gestionado la ansiedad ante la incertidumbre y la falta de control, y se han replanteado su papel en este nuevo escenario, rehaciendo su estrategia desde el inicio, desde el canal de distribución, hasta el mismo producto, poniendo las nuevas necesidades de su clientela en el centro. Es el caso de un estudio de artesanía que ahora vende mini muebles para crear “tu casa ideal en miniatura” y participar en un concurso en Instagram mientras estás en confinamiento ( https://www.enyleeparker.com/about) o las empresas que se han centrado en producir mascarillas y material de protección. Más cerca, los productores del sector primario de la zona donde vivo,  han logrado crecer en estas circunstancias, uniéndose, por primera vez, para crear una oferta complementaria y entregar en domicilio.

No sé cómo va a ser el futuro próximo pero, parece probable que, una vez finalice el confinamiento, las clases no se reanuden hasta Setiembre, huiremos de juntarnos en grupos y el dinero público va a ir destinado a ayudar a las personas que más lo necesitan paralizándose otras inversiones. Estos son algunos de los factores que afectan directamente a mis clientes y por tanto, a mi empresa (https://susanazaballa.com/). 

Nuestra primera acción de afrontamiento, ha sido trabajar más intensamente con clientes con recursos complementarios y que puedan convertirse en partners. En nuestro caso, la Universidad Pública Vasca y algunos Gobiernos autonómicos, que tienen una consolidada tradición de formación on line, supliendo la experiencia que nos falta en la consultoría. Sin embargo, también estamos explorando nuevas relaciones e  ideas un poco más alejadas de la zona de confort: desde crear una escuela de ventas a diseñar un kit de bienestar .

La desesperación puede ser un punto de partida que nos aporte la valentía suficiente para abrir nuevos caminos siempre que aprendamos a gestionar su energía y convertirla en motor. Por tanto, primero, calmar la mente, segundo, empatizar con las nuevas necesidades de nuestra clientela y por último, dejar paso a la reflexión, la investigación de tendencias y a la imaginación,  para crear soluciones que ayuden a cubrir algunas de esas necesidades. Nuestro cerebro está biológicamente preparado para dar diferentes respuestas a un mismo problema, solamente hay que gestionar el miedo para que esa capacidad no se bloquee. Animo!

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