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Emprendimiento Cultural

Ander Aizpurua

Director de Kutxa Fundazioa. Hacer lo que te apasiona, ser tu propio jefe o jefa, tomar las decisiones y gestionar tu tiempo son algunos de los factores que han propiciado que cada vez haya más personas que se planteen emprender.
Sin embargo, muchos sabemos que convertir una idea en un proyecto sostenible no es sencillo, y probablemente lo sea menos en el ámbito cultural.


Hacer lo que te apasiona, ser tu propio jefe o jefa, tomar las decisiones y gestionar tu tiempo son algunos de los factores que han propiciado que cada vez haya más personas que se planteen emprender. 

Sin embargo, muchos sabemos que convertir una idea en un proyecto sostenible no es sencillo, y probablemente lo sea menos en el ámbito cultural. Darle un enfoque empresarial a la creatividad artística, desde sus múltiples expresiones, tiene una serie de dificultades:

  • Personas con mucha creatividad y capacidad artística, pero poca formación y visión de negocio. 
  • Una cultura de subvención que cuesta superar y que además impide enfrentar el riesgo derivado de la volátil coyuntura económica (en época de crisis, es el sector que más sufre).
  • Fórmulas de negocio que no se adecuan fácilmente a las especificidades del sector de la industria cultural y creativa.
  • Dificultad de monetizar el interés público por el valor más intangible de los productos o servicios que se ofrecen desde la cultura. 

Al mismo tiempo, el potencial que tiene el emprendimiento en el sector de las industrias creativas y culturales es enorme: 

  • El arte y lo cultural se han puesto en valor y experimentan una especie de renacimiento. Su acceso se está democratizando cada vez más y en consecuencia la demanda crece. 
  • El valor de la creatividad como competencia está en auge. Cada vez son más las empresas que lo priorizan en sus procesos de selección y los centros educativos que lo incluyen como un elemento central de su proyecto educativo.
  • Nuestro territorio ha sido cuna de grandes artistas, que se han convertido en una referencia para las nuevas generaciones y esto supone una base sólida para el desarrollo del sector. 
  • Por otro lado, con la digitalización global, la cultura se presenta como uno de los sectores que brinda mayor oportunidad de innovación: nuevos mercados, nuevos formatos…

Hoy, el sector de las industrias creativas tiene un gran potencial económico, y ya es uno de los más dinámicos de Europa y Euskadi. En Euskadi genera un volumen de ingresos de 762 millones de euros y en torno a 7.000 personas trabajan en esta industria. 

Aprovechar esta oportunidad requerirá la actuación concertada de las instituciones tanto públicas como privadas en varios ámbitos: la creación de incentivos para favorecer la iniciativa privada, la eliminación de las barreras existentes para emprender, la articulación del sector, la canalización de la demanda…

Hace 5 años, Kutxa Fundazioa quiso dar un paso relevante en esta dirección con la puesta en marcha de Kutxa Kultur Enea donde ayudamos a las personas que quieren dedicarse a la industria cultural y creativa a convertir sus ideas en proyectos sostenibles a la vez que intentamos ayudar a los profesionales a mejorar en sus carreras.

Impulsar sus soluciones innovadoras garantizando que sean empresas económicamente sostenibles que mejoran sus oportunidades laborales y además crean valor cultural y riqueza tanto para los productores u otros agentes creativos, como para los consumidores de servicios y productos de cultura.

Emprender en el sector cultural es complicado en un territorio eminentemente industrial y tecnológico. Pero la creación de nuevas industrias culturales y creativas, además de generar nuevos empleos, nos hará un territorio más rico, más diverso y más sostenible. Esperamos poder contribuir a ello. 


Texto escrito antes del Covid19

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